lunes, 25 de octubre de 2010

La persuasión en el diseño

Cuando me puse a estudiar la carrera de diseño gráfico estaba totalmente perdido en el tiempo y espacio, simplemente no sabía para donde iba la micro. Creo que aun no tengo muy claro el rumbo que lleva. Me metí en este mundo sin entender bien de que se trataba en realidad, poco sabía sobre lo que significaba "vender" una idea, que es una concepto general de lo que trata esta carrera.


Y aquí estoy, sentado a diario frente a un computador intentando darle rienda suelta a mi creatividad para lograr darle el palo al gato (que triste ocupar expresiones tan agresivas, estoy en contra del maltrato animal, pero en realidad fue lo primero que se me vino a la cabeza), y para responderle a otros, en este minuto porque tengo que sacar buenas notas para sacar la carrera y tener un cartón, para que un día esas ideas, y toda la creatividad se concentren en responder a un cliente, o para quien sea que tenga que trabajar.


Somos parte de un gran engranaje, de uno oxidado y torpe que se mueve con piezas sueltas, un engranaje mal ubicado que día a día busca afirmarse de alguna parte para seguir funcionando, el famoso "sistema", del que, queramos o no, en algún momento nos tocará ser parte. Y es aquí donde entra en juego lo que inconscientemente, o a veces totalmente conscientemente, han estado enseñándonos en estos 3 años que ya llevamos estudiando, el influir, persuadir al cliente, a la gente, al consumidor.


De alguna forma podríamos decir que tenemos que jugar a creernos dioses, que tenemos el poder de engendrar ideas, de crear necesidades en el consumidor de tal o tal producto, o en el cliente que nos busca para crearles un sitio web, o que se yo, el diseño gráfico da para muchas cosas en diferentes áreas. Denante estuve viendo como por tercera vez una película que encuentro genial, creo que es muy original dentro de lo repetidas y trilladas que están muchas tramas en el cine hoy en día, esa película es "El Origen", con Leonardo Di Caprio como protagonista ("come back, Jack come back!"). En la película pueden entrar en los sueños de la gente y extraer alguna idea o pensamiento, o también (aunque más complicado) pueden implantar una idea. Quizás nuestro trabajo no es tan hollywoodensemente irreal, pero si conlleva un trabajo bien desarrollado para lograr que nos compren nuestras ideas. Jugamos de cierta forma ya sea con los sentimientos, sueños, deseos o necesidades de la gente para que ellos crean que nuestras ideas son las mejores, y así lograr nuestro propósito, que puede ser simplemente ganar dinero, o si vamos más allá, sentir que logramos un objetivo y dar pie para ponernos nuevas metas.


A veces siento que cuando me pongo a hablar de algo es como un capítulo de los Simpsons, donde parten con una historia y terminan con otra muy diferente... pero de todas formas siempre dentro del mismo contexto. Digo esto porque recién me acorde de algo que quería mencionar en un principio pero que al seguir escribiendo se me escapó un poco. Y que es el haber entrado a una carrera que nunca antes pensé que podría interesarme, donde nos convertimos en manipuladores, todo para conseguir un propósito. Buscamos persuadir a través de imágenes, intentamos generar algo en el público, una reacción, influimos directamente en el comportamiento del cliente.


En fin, esta interacción que generamos a través de nuestro trabajo, tiene como única intención la de persuadir, que nos crean, porque si no nos creen, estamos totalmente jodidos. Quizás debí haber estudiado para contador. Así no tengo que convencer a nadie de nada, y no tendré que sentirme culpable por jugar a creerme dios, titiritero, un manipulador insensible que sin querer a veces sea otro peón y esclavo del p#%@ sistema.

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