lunes, 22 de noviembre de 2010

Ser líder en el mundo moderno

La verdad es que no hallo como partir hablando de este tema. Y no por un asunto de que no entienda que es un líder o como funciona el mundo moderno (bueno, entiendo bien poco de cómo funciona el mundo moderno, o la gente que vive en este mundo), sino que por un asunto de que me cuesta familiarizarme con el término. Siempre he sido más bien del tipo que sigue a un líder, muchas veces incapaz de tomar mis propias decisiones, influenciable, o simplemente demasiado quedado o con miedo como para tomar la batuta.

Creo que el tema de ser líder funciona de distintas formas para quienes lo son, están quienes son líderes sabiendo que pueden influenciar a la gente, y persuadirlos a hacer cosas, y están los líderes que son elegidos por sus pares, porque es casi un talento innato que traen consigo desde siempre, y son estos últimos los más admirables, porque de una forma casi ingenua logran cosas sin necesidad de convertirse en titiriteros de los que los rodean, no actúan solo en beneficio propio, sino que trabajan por un beneficio colectivo.

En el mundo moderno la gran mayoría de los líderes los podemos ver con el nombre de “presidentes”, esos personajes que llegan al poder a través de un sistema democrático, pero que nunca terminan de representar a una gran mayoría. Y muy claro está en el caso de nuestro país, donde tenemos a un personaje que genera un repudio increíble, como también muchos piensan que está haciendo su trabajo de la mejor manera. Pero esto último es resultado de ser un buen estratega, el tipo es inteligente, suspicaz, vivaracho a más no poder, es un empresario que está siempre un paso adelante pensando en como lograr un beneficio propio jugando a ser líder de un país entero, siempre pendiente de cómo convencer a un grupo de ciudadanos a través de acciones populistas que lo hacen ver como uno más de nosotros, un tipo fenomenal.

Conozco gente que es líder porque tiene más que claras las cosas, influyen en la gente porque tienen un gran poder de convencimiento y son carismáticos, toman la iniciativa y generan un sentimiento de confianza que les permite tener el poder para decidir que es lo que se hace y como se hace. Admiro la inteligencia y el como influyen estos personajes en su entorno, la capacidad que tienen de que les crean hasta cuando mienten. Y por otro lado me apesta la capacidad de algunos de aprovecharse de su poder de convencimiento para un bien netamente propio, el beneficiarse de situaciones sin pensar en el daño que puedan provocar en terceros, los daños colaterales de sus acciones no tienen mayor importancia si su propósito ha visto la luz al final del túnel.

Ser líder en el mundo moderno conlleva el generar que muchos lleguen a odiarte por las decisiones que tomes. “El conocimiento es poder”, una frase que me parece estos personajes tienen más que clara y grabada en su disco duro, porque es la única manera de llegar a influir, persuadir, y convertirse en quienes quieran ser en el mundo moderno.

lunes, 25 de octubre de 2010

La persuasión en el diseño

Cuando me puse a estudiar la carrera de diseño gráfico estaba totalmente perdido en el tiempo y espacio, simplemente no sabía para donde iba la micro. Creo que aun no tengo muy claro el rumbo que lleva. Me metí en este mundo sin entender bien de que se trataba en realidad, poco sabía sobre lo que significaba "vender" una idea, que es una concepto general de lo que trata esta carrera.


Y aquí estoy, sentado a diario frente a un computador intentando darle rienda suelta a mi creatividad para lograr darle el palo al gato (que triste ocupar expresiones tan agresivas, estoy en contra del maltrato animal, pero en realidad fue lo primero que se me vino a la cabeza), y para responderle a otros, en este minuto porque tengo que sacar buenas notas para sacar la carrera y tener un cartón, para que un día esas ideas, y toda la creatividad se concentren en responder a un cliente, o para quien sea que tenga que trabajar.


Somos parte de un gran engranaje, de uno oxidado y torpe que se mueve con piezas sueltas, un engranaje mal ubicado que día a día busca afirmarse de alguna parte para seguir funcionando, el famoso "sistema", del que, queramos o no, en algún momento nos tocará ser parte. Y es aquí donde entra en juego lo que inconscientemente, o a veces totalmente conscientemente, han estado enseñándonos en estos 3 años que ya llevamos estudiando, el influir, persuadir al cliente, a la gente, al consumidor.


De alguna forma podríamos decir que tenemos que jugar a creernos dioses, que tenemos el poder de engendrar ideas, de crear necesidades en el consumidor de tal o tal producto, o en el cliente que nos busca para crearles un sitio web, o que se yo, el diseño gráfico da para muchas cosas en diferentes áreas. Denante estuve viendo como por tercera vez una película que encuentro genial, creo que es muy original dentro de lo repetidas y trilladas que están muchas tramas en el cine hoy en día, esa película es "El Origen", con Leonardo Di Caprio como protagonista ("come back, Jack come back!"). En la película pueden entrar en los sueños de la gente y extraer alguna idea o pensamiento, o también (aunque más complicado) pueden implantar una idea. Quizás nuestro trabajo no es tan hollywoodensemente irreal, pero si conlleva un trabajo bien desarrollado para lograr que nos compren nuestras ideas. Jugamos de cierta forma ya sea con los sentimientos, sueños, deseos o necesidades de la gente para que ellos crean que nuestras ideas son las mejores, y así lograr nuestro propósito, que puede ser simplemente ganar dinero, o si vamos más allá, sentir que logramos un objetivo y dar pie para ponernos nuevas metas.


A veces siento que cuando me pongo a hablar de algo es como un capítulo de los Simpsons, donde parten con una historia y terminan con otra muy diferente... pero de todas formas siempre dentro del mismo contexto. Digo esto porque recién me acorde de algo que quería mencionar en un principio pero que al seguir escribiendo se me escapó un poco. Y que es el haber entrado a una carrera que nunca antes pensé que podría interesarme, donde nos convertimos en manipuladores, todo para conseguir un propósito. Buscamos persuadir a través de imágenes, intentamos generar algo en el público, una reacción, influimos directamente en el comportamiento del cliente.


En fin, esta interacción que generamos a través de nuestro trabajo, tiene como única intención la de persuadir, que nos crean, porque si no nos creen, estamos totalmente jodidos. Quizás debí haber estudiado para contador. Así no tengo que convencer a nadie de nada, y no tendré que sentirme culpable por jugar a creerme dios, titiritero, un manipulador insensible que sin querer a veces sea otro peón y esclavo del p#%@ sistema.

lunes, 27 de septiembre de 2010

¿Qué es conversar?

Ya las palabras no tienen nada de novedoso, el tema surge y resurge en cada ensayo, los claros problemas de comunicación en las relaciones humanas, lo desafiante que es el problema de mejorar estas relaciones, lo distantes que nos vemos unos de otros, con puntos mencionados como el de la globalización, o la misma ignorancia, el ignorante que celebra su falta de conocimiento sin deseos de saber algo más, aun teniendo escrito con letras de liquidación a su alrededor la famosa frase "El conocimiento es poder". Y recordar lo frágil que es la línea entre el respeto y la intolerancia, entre el querer o no querer entender al otro, tolerar sus diferencias o ideales, que muchas veces pasan a llevar todo nuestro universo, toda la idea que tenemos de realidad, de raciocinio, de valores y de lo que se supone es bueno o malo para la convivencia en sociedad.

Pareciera que comunicarse se hace cada vez más difícil. Está claro que el conversar nace por la necesidad de comunicarnos, o a veces hasta podemos tener una conversación personal, interna, donde discutimos con nosotros mismos (que creo son las conversas que mantengo más a menudo), donde normalmente pensamos y armamos una idea u opinión para luego dársela a conocer a una o más personas (cosa que personalmente hago muy poco). Esa intención de expresarnos está siempre ligada a un nivel de entrega de información que está condicionada por el tipo de relación que podamos tener con el otro individuo. Y con esto me refiero a que uno normalmente se autocensura, o se limita a decir ciertas cosas, quizás para crear una especie de escudo y no verse tan vulnerable frente a otros. Porque la verdad es que hoy en día es complicado saber en quien se puede confiar para contarle algo. No nos atrevemos a entablar una buena conversación por evitar quizás conflictos, una discusión, o a veces por no atrevernos a “mojarnos el potito”. Es fácil darse cuenta de esto a través de las relaciones interpersonales que formamos hoy en día, donde lo más común es que simplemente se limiten a un “¿cómo estás?”, “¿cómo te fue en el trabajo?”, “que hace calor”, etc., conversaciones banales y pobres en contenido, superficiales, que han sido así condicionadas por el poco incentivo que recibimos del entorno, donde el lenguaje es pobre y desteñido, un entorno revolucionado por el mundo tecnológico y la internet, en el que simplemente a través de un chat o Messenger entablamos conversaciones cortas, express, que ni siquiera tenemos la posibilidad de ver el rostro de la otra persona, mirar sus ojos y saber si dice la verdad, o ver la expresión con que dice tal o tal cosa, y es tan fácil tergiversar, y omitir, o arreglar y adornar frases para hacerlas ver mejor.

Es fácil darse cuenta que hoy en día hablamos mucho, pero es muy poco lo que decimos, como ya mencionaba, lo sustancial de una buena conversación se ha vuelto totalmente superficial. ¿Qué es conversar?, lo entiendo como la necesidad de interacción para mantener las ideas vigentes, creo que siempre es necesario dar a conocer lo que sentimos o pensamos, si no para que ocupar el cerebro, para que perder el espacio dentro del cráneo si no vamos a ocupar la masa encefálica de forma coherente y con un fin productivo, para que vamos a hacer funcionar las neuronas si vamos a callarnos todo lo que pueda ocurrírsenos por miedo al ridículo, o a vernos vulnerables, o a no atrevernos a pelear por nuestros intereses, aislándonos y atrofiando el alma por no desahogarnos. A veces nos hace tanta falta hablar de verdad y decirnos las cosas en la cara, pero siempre fijando ciertos límites, donde entra en juego la tolerancia y el respeto, donde sepamos escuchar y aceptar que el otro individuo tiene su propia identidad y creencias, valores y opiniones, que pueden ser totalmente diferentes a las nuestras, pero no por eso menos válidas. Decirnos las cosas de frente sin necesidad de atacarnos o faltarnos el respeto, de escuchar lo que piensa el otro para entender porque actúa de tal o tal manera, para reflexionar y decir lo que pensamos, para conversar civilizadamente sin necesidad de sacar un cuchillo de algún bolsillo y degollar las ideas del otro.

En lo que a mí respecta, debo confesar que no soy muy bueno para conversar, siempre me ha sido mucho más fácil escribir, o escuchar, y al momento de estar frente a alguien no hallo las palabras adecuadas, me bloqueo, no sé, siempre me ha complicao comunicarme fluidamente y poder mantener una buena conversación con la mayoría de la gente. Y es por esto que tanto yo como muchos, elegimos las amistades con pinzas, y de hecho no a todos los amigos se les cuenta todo, puede que haya uno para conversar de un tema específico, y otro para otro tema. Y es que uno sabe en quien confiar, o con quien desarrollar una conversación interesante y productiva. Y así se hace mucho más estrecho el círculo de amigos, o conocidos, y una buena conversación hace algunas tardes tan amenas, o una vida llena de eso mismo, de vida.

Quizás todo esto me saldría más fácil decirlo teniendo con quien conversarlo, así que si alguien anda con monedas, está cordialmente invitado a invitarme a una cerveza bien conversada…

lunes, 30 de agosto de 2010

Identidad e Intolerancia: "la aceptación del otro como un legítimo otro, diferente a mi"

Cuando me dieron como trabajo escribir un ensayo sobre la “intolerancia” no pude evitar reírme. Y es que muchas veces esa palabra ha aparecido en temas de conversación con mi polola o algún amigo. La verdad es que yo no soy muy tolerante, pero a veces me pregunto si tengo la razón en ser intolerante con casi todo el mundo, o debería cambiar mi forma de ser. Salí de clases el Lunes que me encargaron escribir este ensayo, y no había llegado siquiera a la esquina cuando ya estaba gruñendo en contra del mundo en general: “¿no pueden pararse en otro lado?, se ponen en medio del camino y no se puede caminar tranquilo”, “¿y este otro no encontró un color más chillón pa’ verse más weco?”, “¿y este pendejo acaso ve algo con esa chasquilla ridícula encima de los ojos?”. No puedo evitar molestarme con todo el mundo. Lo que para algunos ya se ha vuelto algo de lo más normal, para mi sigue siendo tema de molestia o desagrado. Por ejemplo, creo que nunca voy a poder sentirme cómodo con los regetoneros del fondo de la micro con sus celulares a todo dar escuchando esas estupideces.


Como seres individuales todos tenemos diferentes formas de ver la vida, y a menudo buscamos sentirnos integrados dentro de algún grupo social. Esto se ve acentuado en nuestra adolescencia, donde es nuestro entorno, y como nosotros nos desenvolvemos en este, lo que va formándonos como personas independientes, o dependientes. Son estos, entre otros factores, los que nos dirigen hacia diferentes formas de actuar, y de interactuar; bien sabemos que no es fácil tener compatibilidad con quienes piensen totalmente diferentes a nosotros (por ejemplo alguien de derecha con alguien de izquierda), entonces es aquí donde nace nuestra identidad, o donde se comienza a moldear. Acorde pasen los años vamos conociéndonos mejor, y sabemos que es lo que queremos de nosotros mismos, o por lo menos podemos crear una vaga idea de lo que somos. A veces ni siquiera uno termina de conocerse a fondo. Pero es nuestra identidad la que nos da el pase para desenvolvernos en determinados grupos sociales, y es que tendemos a categorizar todo, a modo de ejemplo un tema muy evidente dentro de la juventud en nuestro país es la de hablar de las famosas “tribus urbanas”.


Entonces, creo que definitivamente el tema de la intolerancia afecta a la mayoría. Muchos nos hacemos ver como seres tolerantes, hablamos de la aceptación y tolerancia con el resto, pero del dicho al hecho... Es difícil apegarse a una idea y llevarla a cabo en la vida cotidiana, ¿será la falta de fuerza de voluntad para ser consecuentes?, quizás. Pero bueno, este ensayo esta hecho en base a especulaciones de acuerdo a lo que he visto, escuchado, y practicado a lo largo de mi vida desde que tengo uso de razón.


“La aceptación del otro como un legítimo otro, diferente a mí”, podría justificarlo como algo totalmente válido. Desde hace ya mucho tiempo que creo que es necesario tener identidad propia, que el pertenecer a un cierto grupo social no tiene por qué ser un determinante para verme igual a otros. Creo que de alguna forma es importante individualizarse y buscar lo que a uno le acomode, más que lo que el resto espera de mí. Así puedo decir que sí puedo aceptar al otro, o la identidad del otro como un legítimo otro, que sea diferente a mí, y ojalá a todos, que se diferencie. Y esto no tiene que ver tan solo con un tema de cómo se vista, sino que también con algo más profundo, que es la forma de pensar y actuar. Es importante el escuchar y aceptar, aunque me cueste llevarlo a la práctica. Porque como ya dije anteriormente, no soy la persona más tolerante del mundo, y como lo nombre en el ensayo anterior, soy un vivo ejemplo de un cura Gatica cualquiera. Pero sí creo que a veces puedo ser alguien tolerante, aunque sea por un momento, aunque muy luego vuelva a ser nuevamente intolerante. Puedo tolerar ideas, siempre y cuando esas personas sepan respetar también las mías, y aquí puedo entrar a un ejemplo muy claro y que creo no seré el único que comparta esta visión, y tiene que ver con los creyentes, o cristianos, o fanáticos religiosos. Yo no comparto ninguna creencia religiosa, no creo en ningún dios, y no veo necesario hacerlo. Me parece que creer en un ser superior en quien debamos depositar nuestro destino, y tener fe en que escuchará nuestras plegarias para cuidarnos en todo momento, no es más que una clara muestra de debilidad de parte del ser humano. Seguro fue dios quien descendió de los cielos mientras voces celestiales anunciaban su llegada y entonaban melodiosas canciones anunciando que venía a sacar a los 33 mineros atrapados, y alzando su brazo abrió las tierras y milagrosamente mostró a los hombres aun con vida y les dio el agua y alimento para que siguieran con fuerzas mientras esperan que el simple y terrenal hombre los saque, total, la tarea de dios ya estaba cumplida. Aunque si puedo entender que quizás la fe y la esperanza de toda esa gente que rezó día y noche, pudo ser la fuerza que mantuvo a muchos hombres trabajando para salvar a los mineros, y las ganas de vivir que mantuvieron en pie a esos hombres bajo la tierra. Confieso que me cuesta ser tolerante en este sentido, por lo mismo creo que ya he pasado a una etapa en que solo me muestro indiferente frente al tema. Me bautizaron, e hice mi primera comunión, pero para mi bautizo era una guagua sin uso de la razón, y la primera comunión fue idea de mis padres, a una edad en que podía darme cuenta de muchas cosas, pero no tenía un pensamiento crítico ni tomaba muchas decisiones sobre mi persona como para negarme a hacer algo que años más tarde creo que fue una pérdida de tiempo. Los valores que pudieran inculcarme en esa sala con otros niños y alguien enseñándonos de lo bondadoso que es Jesús, eran los mismos que recibí en mi hogar, o mejor aún, en mi hogar ni siquiera metieron muchas ideas cristianas en mi cabeza, desde siempre me dejaron buscar y crearme mis propios ideales, claro que bajo los cánones del bien y el mal que manejaban mis viejos, que en cierta forma creo que siempre han sido los más acertados.


El respeto por las ideas, creencias, o valores del otro, un tema que considero muy importante, pero que muchos no llevamos a cabo (o mejor dicho una gra mayoría), siempre va a ser un muro que se muestra impenetrable, un obstáculo que nos impide desarrollarnos como sociedad, un sello de lo retrograda, cerrada, e intolerante que es la gente en muchos lugares de este chato planeta. Mejor voy a desviar la mirada, dejaré de escribir, de pensar, y me mantendré callado para no emitir más comentarios buscando creer que puedo llegar a ser tolerante.

domingo, 22 de agosto de 2010

Problemas de la comunicación en el mundo actual

Primero que todo, no había pensado ni me había interesado anteriormente en hacer un blog, ya fuese porque no sabía que decir, o simplemente porque me daba flojera decir algo. Pero aquí estoy, escribiendo en mi propio espacio, donde obviamente todo lo que diga traerá consigo respuestas, comentarios a favor o en contra. Y quizás más de alguna vez voy a darme cuenta de que quedé corto de palabras, o con alguna idea en el tintero. Pero bueno, el espacio está abierto para recibir el comentario que sea y discutir del tema que deba presentar, y digo “que deba”, porque esto parte a raíz de un trabajo para clases.


Para hablar de los problemas en la comunicación en el mundo actual, podría nombrar un sinnúmero de tips o formas de abordar el tema, hablar de cosas tan comunes como los problemas comunicativos dentro de la familia, que quizás es uno de los temas más cercanos para todos nosotros. Pero uno de los aspectos importantes desde hace ya varios años, es el tema de la “Globalización”. Un tema muy amplio, pero que en general tiene partidarios, como detractores. Los que apoyan este sistema hablan de una herramienta muy importante para abrir los negocios de los países tercermundistas a un comercio mayor a nivel mundial (que es la idea de este plan), mientras que sus detractores se refieren a un plan ideado por y para las grandes potencias, que a través de este sistema se verían favorecidas en países tercermundistas, donde el comercio local pasa a segundo plano y se compra lo que viene de afuera, y que normalmente no viene de otro país de bajos recursos, sino que de las potencias mundiales que distribuyen de mejor forma sus productos. Entonces, por que referirme a un tema más relacionado con algo económico que con lo comunicacional. Bueno, es simple, la Globalización requiere de herramientas de comunicación masivas mucho más fuertes, y que penetren mejor en la población mundial. Aquí nacen algunas de las famosas “redes sociales” (facebook, twitter, etc.). Este tipo de herramientas son una gran solución para los problemas de comunicación a larga distancia, pero a largo plazo se han convertido en un gran problema de las relaciones interpersonales entre individuos de una misma región o ciudad.


Es verdad que sirven para poder comunicarse con alguien que está lejos, pero cada vez es más notorio como la juventud ha dejado de lado el decirse las cosas de frente, y en su lugar comunicarlas a través de internet. Como se ha vuelto tan impersonal la comunicación. Internet ha sido una de las piezas claves para el juego de la Globalización, pero está produciendo una generación decadente y pobre tanto en comunicación interpersonal como en el vocabulario que se ocupa hoy en día, el cual es bastante acotado. Hace unas noches salí con mi polola a escuchar música a un local del Barrio Bellavista, y en la letra de una canción en particular de uno de los cantautores presentes, se nombraba el hecho de lo pobre que es la comunicación actualmente, en lo separados que estamos los unos de los otros, quizás porque no sabemos qué decir, o por no atrevernos a hablar, pero lo que sí es cierto es que el alto nivel de ignorancia en general (a mi parecer generado por una sociedad pobre en incentivos culturales, y donde es cosa de prender la televisión para darnos cuenta de la cantidad de programas donde solo se presta la atención a tetas y culos) ha corrompido de manera ilustre la forma de ser y comunicarse de la juventud. En la misma canción decía “mejor aprendamos a leer, escribir, y hablar de nuevo”, creo que es una frase que rescata la idea que planteo, porque de ignorantes estamos atestados en todas partes, y ya olvidamos como comunicar, como expresarnos, como responder a un mundo que se “supone” se está abriendo para compartir e introducir nuevas culturas a nivel mundial.


Soluciones para este tema creo que puede haber muchas. Creo que planes de gobierno que pudieran fomentar la cultura serían lo ideal para crear concientización respecto al tema. Lo que si me preocupa, es el poco interés de parte de la juventud por este tipo de temas. Y me refiero específicamente a la juventud como el mayor nicho del problema de la comunicación, porque son ellos, o mejor dicho, somos nosotros, los que estamos forjando el futuro de este país, aunque sea una frase bastante cliché, pero es la dura realidad. Y podemos darnos cuenta que este problema viene de los hogares, de familias donde no se ha inculcado el querer saber más para lograr más cosas, el querer tener el conocimiento para saber donde, cuando, y como desenvolverse en un futuro para tener lo básico, un techo para uno o para una familia si se desea tener una.


Redes sociales como uno de los cuestionamientos que planteo, es solo una pieza de lo que son los problemas comunicacionales. Vocabulario pobre, ignorancia, y falta de interés por aprender, son las dificultades y las rocas en el camino de una generación que no le veo un futuro muy promisorio. Pero no son los únicos problemas. Por ejemplo, también podría nombrar los problemas que pueden tener los mismos pueblos originarios dentro de una sociedad discriminatoria y cerrada. Hace un tiempo investigando sobre el pueblo mapuche, y en específico los que se vienen a vivir al “Gran Santiago”, leí un testimonio de una joven que decía que renegó de su lengua nativa una vez que se dio cuenta de la cara que ponía la gente cuando ella por costumbre nombraba algo, por ejemplo un alimento, con su nombre en mapuche. Nos esmeramos mucho en aprender lenguas extranjeras para sobrevivir en el mundo actual (de nuevo gracias a la famosa Globalización), pero olvidamos por completo en poner atención con nuestros orígenes, y con su importancia dentro de nuestra propia existencia.


Hablo de problemas generados por herramientas como facebook o twitter, pero no puedo renegar que tengo un facebook, y que a diario lo reviso ya sea para estar al tanto de fechas de algún evento de mi interés, o para conversar con algún amigo lejano… o cercano. Y también que bien es cierto que a través de Internet no solo se mueve información a favor del sistema, sino que también es una gran herramienta para la contrainformación, para decir lo que en los medios masivos no se dice, o no se atreven a decir. Entonces quizás me contradiga, muchos que me conocen saben que paso mucho tiempo frente al computador (por mi carrera que depende totalmente de esta máquina, o simplemente perdiendo el tiempo), y creo que es por eso mismo que puedo darme cuenta que soy un cura Gatica cualquiera. Me doy cuenta de lo necesarios que son estos medios en ciertas ocasiones o circunstancias, de lo útiles que se han convertido, pero de una manera u otra todos formamos parte de un circulo vicioso que nos atrapa y arrastra para hacer que el sistema funcione, y de cada uno depende si queremos seguir siendo arrastrados a costa de pasar a llevar nuestros propios ideales, y se que hay gente, porque conozco a varios, que a pesar de trabajar dentro del sistema, no dejan que este los consuma y lo ocupan a su favor para llevar a cabo sus metas y sueños sin necesidad de venderse.


En fin, todo lo que he dicho quizás sea una opinión super básica y vaga sobre el tema, y quienes entiendan mejor sobre cualquiera de los términos que propuse me dirán que lea un poco más antes de opinar, pero creo que en parte pude sopesar esa falta de información, o esa ignorancia que bien se puede llamar, simplemente con lo que veo a diario a través de mis cercanos, y de mi misma forma de vida. Para cerrar por esta vez el tema (que tiene para varias conversaciones, o monólogos), creo que los problemas de comunicación siempre existirán mientras sigamos siendo una tropa de ignorantes sentados frente a un televisor o un computador, víctimas de nuestros propios errores y pocas ganas de ser o hacer algo mejor, o simplemente sin saber como aprovecharlos para llevar a cabo nuestros ideales.