lunes, 30 de agosto de 2010

Identidad e Intolerancia: "la aceptación del otro como un legítimo otro, diferente a mi"

Cuando me dieron como trabajo escribir un ensayo sobre la “intolerancia” no pude evitar reírme. Y es que muchas veces esa palabra ha aparecido en temas de conversación con mi polola o algún amigo. La verdad es que yo no soy muy tolerante, pero a veces me pregunto si tengo la razón en ser intolerante con casi todo el mundo, o debería cambiar mi forma de ser. Salí de clases el Lunes que me encargaron escribir este ensayo, y no había llegado siquiera a la esquina cuando ya estaba gruñendo en contra del mundo en general: “¿no pueden pararse en otro lado?, se ponen en medio del camino y no se puede caminar tranquilo”, “¿y este otro no encontró un color más chillón pa’ verse más weco?”, “¿y este pendejo acaso ve algo con esa chasquilla ridícula encima de los ojos?”. No puedo evitar molestarme con todo el mundo. Lo que para algunos ya se ha vuelto algo de lo más normal, para mi sigue siendo tema de molestia o desagrado. Por ejemplo, creo que nunca voy a poder sentirme cómodo con los regetoneros del fondo de la micro con sus celulares a todo dar escuchando esas estupideces.


Como seres individuales todos tenemos diferentes formas de ver la vida, y a menudo buscamos sentirnos integrados dentro de algún grupo social. Esto se ve acentuado en nuestra adolescencia, donde es nuestro entorno, y como nosotros nos desenvolvemos en este, lo que va formándonos como personas independientes, o dependientes. Son estos, entre otros factores, los que nos dirigen hacia diferentes formas de actuar, y de interactuar; bien sabemos que no es fácil tener compatibilidad con quienes piensen totalmente diferentes a nosotros (por ejemplo alguien de derecha con alguien de izquierda), entonces es aquí donde nace nuestra identidad, o donde se comienza a moldear. Acorde pasen los años vamos conociéndonos mejor, y sabemos que es lo que queremos de nosotros mismos, o por lo menos podemos crear una vaga idea de lo que somos. A veces ni siquiera uno termina de conocerse a fondo. Pero es nuestra identidad la que nos da el pase para desenvolvernos en determinados grupos sociales, y es que tendemos a categorizar todo, a modo de ejemplo un tema muy evidente dentro de la juventud en nuestro país es la de hablar de las famosas “tribus urbanas”.


Entonces, creo que definitivamente el tema de la intolerancia afecta a la mayoría. Muchos nos hacemos ver como seres tolerantes, hablamos de la aceptación y tolerancia con el resto, pero del dicho al hecho... Es difícil apegarse a una idea y llevarla a cabo en la vida cotidiana, ¿será la falta de fuerza de voluntad para ser consecuentes?, quizás. Pero bueno, este ensayo esta hecho en base a especulaciones de acuerdo a lo que he visto, escuchado, y practicado a lo largo de mi vida desde que tengo uso de razón.


“La aceptación del otro como un legítimo otro, diferente a mí”, podría justificarlo como algo totalmente válido. Desde hace ya mucho tiempo que creo que es necesario tener identidad propia, que el pertenecer a un cierto grupo social no tiene por qué ser un determinante para verme igual a otros. Creo que de alguna forma es importante individualizarse y buscar lo que a uno le acomode, más que lo que el resto espera de mí. Así puedo decir que sí puedo aceptar al otro, o la identidad del otro como un legítimo otro, que sea diferente a mí, y ojalá a todos, que se diferencie. Y esto no tiene que ver tan solo con un tema de cómo se vista, sino que también con algo más profundo, que es la forma de pensar y actuar. Es importante el escuchar y aceptar, aunque me cueste llevarlo a la práctica. Porque como ya dije anteriormente, no soy la persona más tolerante del mundo, y como lo nombre en el ensayo anterior, soy un vivo ejemplo de un cura Gatica cualquiera. Pero sí creo que a veces puedo ser alguien tolerante, aunque sea por un momento, aunque muy luego vuelva a ser nuevamente intolerante. Puedo tolerar ideas, siempre y cuando esas personas sepan respetar también las mías, y aquí puedo entrar a un ejemplo muy claro y que creo no seré el único que comparta esta visión, y tiene que ver con los creyentes, o cristianos, o fanáticos religiosos. Yo no comparto ninguna creencia religiosa, no creo en ningún dios, y no veo necesario hacerlo. Me parece que creer en un ser superior en quien debamos depositar nuestro destino, y tener fe en que escuchará nuestras plegarias para cuidarnos en todo momento, no es más que una clara muestra de debilidad de parte del ser humano. Seguro fue dios quien descendió de los cielos mientras voces celestiales anunciaban su llegada y entonaban melodiosas canciones anunciando que venía a sacar a los 33 mineros atrapados, y alzando su brazo abrió las tierras y milagrosamente mostró a los hombres aun con vida y les dio el agua y alimento para que siguieran con fuerzas mientras esperan que el simple y terrenal hombre los saque, total, la tarea de dios ya estaba cumplida. Aunque si puedo entender que quizás la fe y la esperanza de toda esa gente que rezó día y noche, pudo ser la fuerza que mantuvo a muchos hombres trabajando para salvar a los mineros, y las ganas de vivir que mantuvieron en pie a esos hombres bajo la tierra. Confieso que me cuesta ser tolerante en este sentido, por lo mismo creo que ya he pasado a una etapa en que solo me muestro indiferente frente al tema. Me bautizaron, e hice mi primera comunión, pero para mi bautizo era una guagua sin uso de la razón, y la primera comunión fue idea de mis padres, a una edad en que podía darme cuenta de muchas cosas, pero no tenía un pensamiento crítico ni tomaba muchas decisiones sobre mi persona como para negarme a hacer algo que años más tarde creo que fue una pérdida de tiempo. Los valores que pudieran inculcarme en esa sala con otros niños y alguien enseñándonos de lo bondadoso que es Jesús, eran los mismos que recibí en mi hogar, o mejor aún, en mi hogar ni siquiera metieron muchas ideas cristianas en mi cabeza, desde siempre me dejaron buscar y crearme mis propios ideales, claro que bajo los cánones del bien y el mal que manejaban mis viejos, que en cierta forma creo que siempre han sido los más acertados.


El respeto por las ideas, creencias, o valores del otro, un tema que considero muy importante, pero que muchos no llevamos a cabo (o mejor dicho una gra mayoría), siempre va a ser un muro que se muestra impenetrable, un obstáculo que nos impide desarrollarnos como sociedad, un sello de lo retrograda, cerrada, e intolerante que es la gente en muchos lugares de este chato planeta. Mejor voy a desviar la mirada, dejaré de escribir, de pensar, y me mantendré callado para no emitir más comentarios buscando creer que puedo llegar a ser tolerante.

1 comentario:

  1. Wena Carlitos, no cacho si se puede postear pero igual no más po... jejeje espero que estés re bien.
    La verdad yo creo que el concepto de Tolerancia está cargado de ideología y es de hecho muy manoseado. Me inclino a pensar que la Tolerancia tiene que ver con resistir momentos adversos, de esos donde debes por la fuerza, aguantar para conseguir algo más, pero comunmente se le da al concepto un tinte más vínculado con lo que significa el Respeto. Tolerar no es lo mismo que Respetar, y en ese sentido, la valoración y/o reconocimiento que se le puede dar a otro ser depende mucho de la capacidad de respetar al resto saliendo de nosotros mismos y validando al diferente, legitimarlo por existir, porque para ellos debería haber cierto grado de legitimación para con nosotros. Me enrrede un poco, a lo que quiero llegar, es que quizas el tema de fondo no implica "tolerar" al otro, porque por ejemplo, ¿tendríamos que tolerar que una persona te pegue en la calle?, ¿tendría que tolerar que un paco me reprima?, ¿tendría que tolerar que los mapuche del sur mueran?... esas situaciones no debieran validarse dado que se están dando en un contexto donde las demandas de las victimas no son legitimadas ni reconocidas por el "otro", el otro que realiza el acto abusivo. Sin embargo, si se entendiera como respeto, estaríamos en la constante situación de legitimar nuestras acciones a fin de reconocer los actos que corren de manera reciproca, para que nos reconozcamos y validemos las diferencias de los demás, algo así como esa consigna feminista de "igualdad en la diferencia".
    En fin, no se si se entendió, igual tenis talento pa expresar ideas, ojala que te vaya bien en este asunto.
    Un gran abrazo y estaré leyendo.
    Saludos :)

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